
Los ricciarelli de Siena son suaves galletas de almendra con forma ovalada y ligeramente aplanada, cubiertas con una generosa capa de azúcar glas que recuerda a la nieve. En su interior permanecen tiernas y aromáticas, con un intenso sabor a almendra y un dulzor equilibrado. Servidos como postre, a menudo acompañan una copa de Vin Santo que realza sus notas aromáticas. Al primer bocado se percibe una textura suave y casi de mazapán, delicada y envolvente.
Los ricciarelli son uno de los símbolos dulces más reconocibles de Siena, profundamente ligados a la tradición medieval de la ciudad. Preparados sobre todo durante el periodo navideño, pero presentes todo el año en las pastelerías históricas, cuentan la antigua artesanía sienesa del trabajo con almendras y azúcar. Son un emblema de la cultura convivial local y de la repostería toscana.
Los orígenes de los ricciarelli se remontan al menos a la Edad Media y están vinculados a los contactos comerciales entre Siena y Oriente, de donde llegaron especias y almendras trabajadas en formas similares al mazapán. Según la tradición, la receta fue introducida por Ricciardetto Della Gherardesca a su regreso de las Cruzadas. Con el tiempo, el dulce se consolidó en su forma actual, convirtiéndose en uno de los productos IGP más célebres de la ciudad.
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