
Alta, dorada y perfumada con quesos curados, la Tarta de Pascua de queso de Perugia se parece a un gran pan esponjoso de corteza tostada y interior aireado. Al cortarla desprende intensos aromas de pecorino y parmesano, con una textura elástica y ligeramente húmeda. El sabor es decidido pero armonioso, rico y envolvente. Tradicionalmente se disfruta en el desayuno de la mañana de Pascua, aunque hoy suele acompañar entrantes y tablas en las trattorias de Umbría.
Para los peruginos esta tarta salada es uno de los símbolos gastronómicos de la Pascua y de la convivencia familiar. Representa el final del ayuno cuaresmal y el regreso de la abundancia, compartida en la mesa con embutidos locales y huevos duros. Con el tiempo se ha convertido en un emblema de la identidad culinaria de la Umbría central.
Los orígenes se remontan al menos a la Edad Media, cuando en los monasterios de Umbría se preparaban panes enriquecidos con huevos y quesos para celebrar la Pascua. Con el tiempo la receta entró en las cocinas domésticas, transmitida de generación en generación con variantes familiares. Hoy la tarta de queso sigue siendo un ritual casero, pero también se encuentra en panaderías, tiendas gastronómicas y restaurantes de Perugia.
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