
La Focaccia de Recco con queso se presenta como una lámina finísima y dorada, apenas salpicada por burbujas crujientes creadas por el calor del horno. Dos velos de masa encierran un corazón de queso fresco que se funde en una crema caliente, láctica y ligeramente salada. Al morderla es frágil y crujiente en los bordes, pero enseguida suave y fundente en el centro. Es perfecta recién salida del horno, a menudo compartida como entrante o durante un aperitivo ligur.
Es uno de los símbolos gastronómicos más reconocibles de la Riviera de Levante y del área genovesa. La Focaccia de Recco representa la esencia de la cocina ligur: pocos ingredientes, trabajados con maestría para lograr un resultado sorprendentemente refinado. Hoy está protegida por la IGP y celebrada como un orgullo identitario del territorio.
Los orígenes se remontan al menos a la Edad Media en la localidad de Recco, donde se cuenta que los habitantes preparaban esta focaccia con ingredientes sencillos durante las incursiones sarracenas. Con el tiempo la receta se fue perfeccionando, sustituyendo antiguos quesos locales por la crescenza fresca que hoy caracteriza el relleno. En el siglo XX se hizo famosa en las trattorie ligures y luego en toda Italia.
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