
El Kaiserschmarrn se presenta como una gran tortilla dulce, dorada y esponjosa, rota groseramente en la sartén y espolvoreada con azúcar glas. Los bocados irregulares tienen bordes ligeramente crujientes y un interior suave y aireado, a menudo enriquecido con pasas. Se sirve caliente, acompañado de una mermelada de arándanos rojos que aporta una nota fresca y ligeramente ácida. Es un postre contundente, perfecto después de un día en la montaña o como dulce para compartir en los refugios alpinos.
En Bolzano el Kaiserschmarrn representa el alma centroeuropea del Alto Adige, donde la tradición tirolesa y la cultura italiana se encuentran en la mesa. En los refugios y en las stube de la ciudad es un símbolo de la cocina alpina: sencilla, calórica y pensada para quienes viven o exploran la montaña.
El nombre significa literalmente “tortilla del emperador” y remite a la tradición austrohúngara: según la leyenda habría sido uno de los postres favoritos del emperador Francisco José I. Nacido en las cocinas del Imperio en el siglo XIX, se difundió rápidamente por las regiones alpinas, convirtiéndose en un clásico de los refugios del Tirol y del Alto Adige.
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