
El tramezzino turinés es un triángulo suave de pan blanco sin corteza, relleno hasta el borde con cremosos y coloridos ingredientes que asoman por los lados. El pan es tierno y ligeramente húmedo, a menudo apenas untado con mayonesa, mientras que el interior alterna sabores delicados y sabrosos: atún, huevos, jamón, verduras o ensaladilla rusa. Al morderlo resulta aterciopelado y rico, con un equilibrio entre frescura y placer. Es el bocado perfecto para comer en barra o en una mesita, entre una pausa rápida para el almuerzo y el aperitivo en los cafés históricos.
En Turín el tramezzino es mucho más que un tentempié: es un ritual urbano. Nacido en los elegantes cafés del centro, se ha convertido en uno de los símbolos gastronómicos de la ciudad, consumido a cualquier hora del día. Representa el alma turinesa: discreta, refinada y sorprendentemente creativa incluso en las cosas más simples.
El tramezzino moderno toma forma en los años veinte en el Caffè Mulassano, en Piazza Castello, donde se sirve como evolución italiana del sándwich inglés. El nombre “tramezzino” fue sugerido por Gabriele D’Annunzio para sustituir el término extranjero. Con el tiempo, Turín ha desarrollado una verdadera cultura del tramezzino, con variantes cada vez más generosas y esponjosas, convertidas en un clásico del street food de la ciudad.
Restaurantes verificados, mapas y contexto cultural para cada plato típico.
Descargar la appiOS y Android. Gratis.