
La polenta concia de Val di Susa se presenta como una suave extensión dorada, brillante de mantequilla fundida y atravesada por hilos de queso de pasto alpino que se derriten lentamente. El aroma es cálido y lácteo, con notas de cabaña de montaña y de cereal tostado. A la cuchara resulta cremosa y envolvente, rica pero equilibrada, con una profunda sapidez aportada por los quesos de montaña. Es el plato ideal para los días fríos, servido humeante en las trattorias alpinas y en los refugios.
Este plato representa la cocina de montaña del territorio de Turín y de Val di Susa, donde la polenta ha sido durante siglos un alimento cotidiano de las comunidades alpinas. La versión “concia”, enriquecida con mantequilla y quesos locales, celebra la tradición quesera de los valles y la hospitalidad rústica de las cabañas alpinas. Para Turín es el sabor del invierno y de las excursiones hacia las montañas cercanas.
La polenta se difunde en los Alpes piamonteses al menos desde el siglo XVII, tras la introducción del maíz en Europa. En los valles de Val di Susa se desarrolló la variante “concia”, es decir, enriquecida con abundante mantequilla y quesos de pasto alpino como toma y fontina, para hacerla más nutritiva durante los rigurosos inviernos. Con el tiempo se ha convertido en un símbolo gastronómico de las osterias y de los refugios de la zona.
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