
Filetes de anchoa dispuestos en el plato y cubiertos con una salsa verde brillante, perfumada con perejil y ajo. El contraste entre la intensa salinidad del pescado y la frescura herbácea del aliño crea un equilibrio decidido pero elegante. La textura es suave y aterciopelada, con el aceite envolviendo cada bocado. En Turín aparecen a menudo al inicio de la comida, como antipasto para compartir en las trattorias tradicionales.
Las anchoas en salsa verde cuentan una de las paradojas gastronómicas piamontesas: una región sin mar que ha hecho del pescado en conserva un elemento identitario. En Turín representan la cocina de trattoria, hecha de sabores nítidos y recetas transmitidas de generación en generación. El plato también refleja los vínculos históricos con las rutas de la sal que llevaban las anchoas desde las costas ligures hasta las mesas piamontesas.
La preparación nace de la tradición piamontesa del “bagnet verd”, la célebre salsa verde a base de perejil, ajo y anchoas. Ya desde el siglo XIX esta salsa se servía con carnes hervidas o pescado conservado en sal. En las osterias de Turín, con el tiempo, las anchoas en salsa verde se han convertido en un antipasto sencillo y muy querido, símbolo de la cocina popular de la ciudad.
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