
Un plato esencial y aromático, donde los pici – gruesos espaguetis hechos a mano – se mezclan con migas de pan doradas en la sartén, ajo y aceite de oliva virgen extra. El resultado es rústico y fragante: la pasta, suave y rugosa, acoge la textura crujiente de las migas tostadas. El sabor es sencillo pero intenso, con notas de trigo, aceite y ajo que cuentan la historia de la cocina campesina. En Siena se disfruta sobre todo como primer plato casero, caliente y reconfortante.
Los pici alle briciole representan el alma más humilde y auténtica de la cocina sienesa. Nacidos del arte de no desperdiciar nada, transforman el pan duro en un condimento sabroso. Por eso se han convertido en símbolo de la cultura campesina del territorio y de su tradición culinaria esencial pero ingeniosa.
El plato nace en el campo de la zona de Siena, donde los pici – pasta hecha a mano con agua y harina – se condimentaban con ingredientes sencillos disponibles en casa. Las migas de pan duro, tostadas en aceite con ajo, sustituían al queso cuando era demasiado caro. Con el tiempo la receta ha permanecido casi inalterada y hoy es una de las preparaciones más identitarias de la cocina tradicional local.
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