
Las anchoas rellenas a la genovesa se presentan doradas y fragantes, dispuestas en una bandeja como pequeños cofres de mar. Las anchoas frescas, abiertas en mariposa, encierran un relleno suave de pan rallado, hierbas aromáticas, ajo, queso y a veces huevo, que al cocinarse se compacta y desprende un intenso aroma mediterráneo. Al morderlas son delicadas pero sabrosas: la carne del pescado permanece tierna mientras la superficie ligeramente gratinada aporta un agradable toque crujiente. A menudo se sirven como segundo plato ligero o como entrante caliente de la cocina ligur.
Este plato representa perfectamente el alma marinera de Génova y de Liguria, donde el pescado azul ha sido durante siglos protagonista de la mesa cotidiana. Las anchoas, económicas pero llenas de sabor, cuentan la historia de la ingeniosa cocina de las familias de pescadores, capaces de transformar ingredientes sencillos en preparaciones refinadas y conviviales.
Las anchoas rellenas nacen en la tradición doméstica ligur, probablemente entre los siglos XVIII y XIX, cuando el pescado azul abundaba en los mercados del puerto. El relleno de pan rallado, hierbas y queso es típico de la cocina ligur, donde el pan duro se reutilizaba y se enriquecía con aromas del huerto. Con el tiempo, la receta se ha mantenido sorprendentemente fiel a sus orígenes, convirtiéndose en un clásico de las trattorias genovesas.
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