
Generosas capas de láminas verdes de pasta con espinacas se alternan con un ragú lento y aromático, suavizado por la bechamel y coronado con Parmigiano Reggiano gratinado. En el horno los ingredientes se funden en una superficie dorada y ligeramente crujiente que encierra un corazón suave y cremoso. El aroma es cálido y envolvente, a carne y leche, con la nota verde de la pasta fresca. Es el primer plato de las fiestas y de los almuerzos dominicales, capaz de llenar la mesa y la casa.
La lasaña verde a la boloñesa es uno de los símbolos gastronómicos más reconocibles de Bolonia, ciudad históricamente ligada a la pasta fresca al huevo. Representa la cocina de la osteria y de la familia emiliana: rica, convivial, construida sobre la paciencia y los ingredientes locales. Para los boloñeses es el plato de las ocasiones importantes y de la tradición custodiada.
La lasaña tiene orígenes antiguos, ya documentados en la Edad Media, pero la versión verde con espinacas y ragú se consolidó en la cocina boloñesa entre los siglos XIX y XX. La receta moderna también fue codificada por la Accademia Italiana della Cucina en la segunda mitad del siglo XX. Con el tiempo se ha convertido en una de las preparaciones más representativas de la gastronomía emiliana.
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