
Las ferratelle, también llamadas neole, son finas obleas doradas cocidas entre pesados moldes de hierro decorados que imprimen motivos geométricos en la superficie. Crujientes o ligeramente suaves según la receta, desprenden aromas de huevos, anís y ralladura de limón. Se disfrutan solas o rellenas con miel, mermelada de uva o crema, a menudo enrolladas o dobladas como un libro. En L’Aquila acompañan el desayuno, la merienda o el final de una comida con un toque dulce y fragante.
En L’Aquila las ferratelle representan una de las expresiones más reconocibles de la pastelería casera abruzzesa. Los antiguos hierros grabados, transmitidos de generación en generación, cuentan historias familiares e identidades locales. Aún hoy son símbolo de convivencia y tradición en los hogares y en las pastelerías de la ciudad.
Los orígenes de las ferratelle se remontan al menos al siglo XVIII en las zonas rurales de Abruzzo, donde se preparaban con pocos ingredientes disponibles en casa. El nombre proviene del “ferro”, el pesado molde calentado al fuego que imprimía decoraciones heráldicas o florales en la masa. Con el tiempo la receta se ha diversificado entre versiones más crujientes y otras más suaves, pero la técnica de cocción tradicional se ha mantenido inalterada.
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