
La chuleta a la boloñesa es una generosa loncha de ternera empanada y frita en mantequilla, dorada por fuera y tierna en su interior. Después de la fritura se enriquece con jamón crudo y una lluvia de Parmigiano Reggiano que, al fundirse, crea una superficie cremosa y sabrosa. El resultado es un segundo plato opulento, donde el crujiente, la jugosidad y los aromas lácticos se funden en un bocado profundo y satisfactorio. A menudo se sirve como plato principal en los almuerzos dominicales o en las trattorie históricas de la ciudad.
Conocida también como “cotoletta alla petroniana”, es uno de los símbolos gastronómicos de Bolonia, ciudad célebre por su cocina rica y generosa. El plato refleja perfectamente el espíritu emiliano: ingredientes excelentes, sabor decidido y una tradición culinaria transmitida en tabernas y familias.
La receta aparece oficialmente en 2004, cuando la Accademia Italiana della Cucina deposita su versión tradicional en la Cámara de Comercio de Bolonia, pero sus raíces son mucho más antiguas. La chuleta habría nacido en las trattorie boloñesas entre el siglo XIX y principios del XX, como una evolución más rica de la chuleta frita, enriquecida con jamón crudo y Parmigiano Reggiano para realzar los productos emblemáticos del territorio.
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